Skip to content

La historia del 1º de Mayo

1 Mai 2016
del blog del viejo topo

No existe un capitalista que no se haya hecho rico sin chupar la sangre de los trabajadores. Capitalismo es sinónimo de vampirismo social. La vorágine depredadora del capitalismo únicamente ha cedido posiciones cuando las organizaciones de la clase trabajadora han sabido plantear contundentemente la lucha de clases. Jamás la burguesía capitalista ha cedido un centímetro que no fuese por la fuerza.

En EE.UU. (igual que en los demás países industriales), en el s. XIX los trabajadores eran obligados a trabajar por sistema jornadas de 12 ó 14 horas diarias, y en no pocos casos incluso más. Esto no es una exageración: en el primer cuarto del s. XIX, el gobierno se vio obligado a sacar una ley prohibiendo las jornadas de más de 18 horas. Esto motivó que una de las reivindicaciones más importantes del movimiento obrero norteamericano a lo largo del s. XIX, fuese la reducción de la jornada laboral, de forma que nadie tuviese que trabajar más de 8 horas diarias: la célebre consigna de “ocho horas para el trabajo, ocho horas para el sueño y ocho horas para la casa“. La presión del movimiento sindical -que a lo largo del XIX estuvo liderado sobre todo por el anarquismo-, consiguió que en 1986 el presidente Andrew Johnson promulgase la Ley Ingersoll, estableciendo el máximo de 8 horas en la jornada laboral.
La burguesía boicoteó la aplicación de esta ley, con la complicidad de los políticos y de una prensa que actuaba de portavoz de los intereses de los capitalistas. En los periódicos se podían leer cosas como que la demanda de la jornada laboral de 8 horas era indignante e irrespetuosa”, que era un “delirio de lunáticos poco patriotas”, que era “lo mismo que pedir que se pague un salario sin cumplir ninguna hora de trabajo”, que “Además de las ocho horas, los trabajadores van a exigir todo lo que puedan sugerir los más locos anarquistas“, etc. (fuente).
La respuesta de la clase obrera al boicot de los capitalista a la ley de las 8 horas, fue la de convocar una histórica huelga a partir del 1º de mayo de 1886. La prensa burguesa se cebó con la convocatoria de huelga, propiciando y calentando al máximo un clima politico propicio a la represión salvaje: Las huelgas para obligar al cumplimiento de las ocho horas pueden hacer mucho para paralizar nuestra industria, disminuir el comercio y frenar la renaciente prosperidad de nuestra nación, pero no lograrán su objetivo” (New York Times); El elemento laboral ha sido picado por una especie de tarántula universal y se ha vuelto loco de remate: piensa precisamente en estos momentos en iniciar una huelga por el logro del sistema de ocho horas” (Philadelphia Telegram); “Los desfiles callejeros, las banderas rojas, las fogosas arengas de truhanes y demagogos que viven de los impuestos de hombres honestos pero engañados, las huelgas y amenazas de violencia, señalan la iniciación del movimiento” (Indianapolis Journal). [Fuente de estas citas]
En lugares como Chicago, donde el movimiento sindical era muy fuerte, la huelga del 1º de mayo se prolongó en los siguientes días. La patronal contestaba con esquiroles, bandas de matones que se enfrentaban violentamente a los trabajadores, y también con una dura represión policial. La tarde del 4 de mayo estaba convocado un acto legal y autorizado de protesta en el parque de Haymarket Square, Pero después de intervenir el alcalde y una vez que se marchó del lugar,a pesar de que la concentración estaba autorizada, el responsable policial (llamado John Bonfield) ordenó cargar brutalmente contra los concentrados con objeto de disolver la concentración. En medio de la refriega, un objeto explosivo fue lanzado contra los policías, matando a uno de ellos. Esto fue contestado abriendo fuego indiscriminado por parte de la policía, matando e hiriendo a docenas de obreros. En los siguientes días la policía se lazó a la caza de los líderes sindicales: centenares de trabajadores fueron detenidos de forma arbitraria y torturados en las comiserías de la policía. Finalmente, la policía seleccionó como chivos expiatorios a 31 anarquistas, acusándolos del “atentado”. La causa judicial redujo el grupo de 31 a 8, que fueron sometidos a una farsa de juicio en el que cinco de ellos fueron condenados a muerte. El juicio comenzó en junio de 1886. Las ejecuciones se consumaron el 11 de noviembre de 1887.
Posteriormente, en recuerdo de los “mártires de Chicago” y de la histórica huelga del 1 de mayo con la que comenzó todo, el Primero de mayo se convirtió en el Día Internacional de la clase trabajadora.
  1. Samuel Fielden. Británico, 39 años. Obrero textil. Condenado a cadena perpetua.
  2. Michael Schwab. Alemán, 33 años. Tipógrafo. Condenado a cadena perpetua.
  3. Oscar Neebe. Estadounidense, 36 años. Vendedor. Condenado a 15 años de trabajos forzados).
  4. George Engel. Alemán, 50 años. Tipógrafo. Condenado a morir en la horca.
  5. Adolf Fischer. Alemán, 30 años. Periodista. Condenado a morir en la horca.
  6. Albert Parsons. Estadounidense, 39 años. Periodista. Condenado a morir en la horca. Se probó que tan siquiera estaba en el lugar de los hechos.
  7. August Vincent Theodore Spies. Alemán, 31 años. Periodista. Condenado a morir en la horca.
  8. Louis Lingg. Alemán, 22 años. Carpintero. Condenado a morir en la horca. Se extendió el rumor de que su ejecución podía ser suspendida y la víspera “se suicidó” con dinamita en su celda (!!). Siempre se pensó que fue asesinado por los guardias de la prisión.
Seis años más tarde del asesinato legal de los anarquistas, en 1893, el nuevo gobernador del estado de Illinois, John Atgeld, permitió que se reabriera el caso y revisara todo el proceso. Finalmente, el juez Eberhardt dictaminó que los ahorcados eran inocentes y que no habían cometido crimen alguno. La sentencia establecía que “habían sido víctimas inocentes de un error judicial”Schwab, Fielden y Neebe fueron liberados, pero la revisión del caso no devolvió la vida a sus compañeros. Se demostró que la policía había utilizado pruebas y testimonios falsos, y que incluso se había manipulado el Jurado para conseguir la condena.

Ejecución de los mártires de Chicago. Grabado de la época. Autor no identificado.

Els comentaris estan tancats.

%d bloggers like this: