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Eurovegas.Cat

26 febrer 2012
Per Salvador López Arnal
Rebelión

[…] Además de cumplir con las reglas elementales de la aritmética, en el caso de Catalunya la estabilidad tiene un plus adicional. Nos permite mantener más autonomía, no sólocomo todo el mundo- de los mercados, cosa que es importante, sino también de las restricciones y condicionamientos que pueden venir de Europa –que en general serán bien recibidas- y del gobierno central, que probablemente no lo serán tanto porque, dejadme ser mal pensando, irán a menudo cargadas de ideología y prejuicios respecto al autogobierno catalán.

Andreu Mas-Colell (Círculo de empresarios, septiembre 2011)

Mas-Colell, el conseller de Economía (es decir, de privatización y exterminación de lo público) del gobierno catalán hizo un viaje clandestino a Las Vegas el pasado noviembre. Recordó viejos tiempos probablemente: el catedrático de la Pompeu fue un cuadro universitario del PSUC en los años sesenta del siglo pasado. De joven (casi) todo está permitido. Durante su estancia en la gran Meca del “juego”, un conocido paraíso de virtudes públicas y privadas, estuvo en contacto con la dirección de Las Vegas Sands Corporation.

Sheldon Adelson, el magnate, el multimillonario antiobrero usamericano que pretende montar un “complejo de ocio” tipo Las Vegas en Europa, hizo a su vez un viaje a Barcelona el pasado martes 21 de febrero. Casi clandestino también.

No pudieron conseguir su objetivo: que nadie se enterara. Lo intentaron eso sí: el gobierno no dijo inicialmente esta boca es mía ni tampoco, por supuesto, que de esa agua no pretendía beber en ningún caso. Como la señora Aguirre y Gil de Biedma y sus colegas, el gobierno de los mejores (¡qué risa, señora Sofía!) pretende atragantarse. ¡Lucha despiadada por la supervivencia del más adaptado al sistema! Impuro darwinismo (anti)social.

En la tarde del martes, Adelson se reunió con el neoliberal Mas-Colell pero no en la sede del departamento de Economía sino en el mismísimo Palau de la Generalitat [1]. La ocasión lo requería. El president Mas estuvo presente en varios momentos de la reunión, al igual que Lluís Recoder el conseller de Política territorial. Hablaron –o se dice que hablaron- de los 17.000 millones de euros, de la ubicación (el Prat de Llobregat tiene muchos números [2]) y de las pretensiones del magnate: allí donde se ubiquen, lo dejó claro, manda él y sólo él y de forma despótica. La democracia social no es, de ninguna de las maneras, una de sus finalidades. Ni en sueños. Sin prácticamente leyes laborales, sin apenas normas sociales, sin control de ludopatía ni de enfermedades ni enfermos próximos, evitando que pueda haber representación sindical, haciéndose los ciegos y sordos antes el seguro blanqueo de capitales, con muy poca fiscalidad si la hubiera y, por supuesto, con los salarios mínimos en la cuneta de las derrotas obreras. Pretenden, además, destacado milagro económico mercantil, que los menores de edad no sean menores en Adelson City, que entren y salgan a su “libre albedrío” en “Las Vegas Sand y el país de las maravillas”, y que la nicotina campe a su aire en los locales de Adelsonland donde tampoco el tabaco va a ser riesgo potencial de nada. Además, para eso está lo público. ¡Efectos colaterales!

La vulneración de la legalidad es de manual. Eso sí: ¡todo sea por el liderazgo turístico, según palabras de Mas, y por la pasta!

El gobierno de los mejores (privatizadores) ha asegurado, y ha puesto su mano -en señal de compromiso- encima de libros de balances inspeccionados, que su lúdico y manifiesto interés no es a cualquier precio. Veremos en qué queda esta nueva promesa. Por de pronto, han señalado que parten con desventaja “respecto a Madrid” y que intentarán “equilibrar la partida”. ¿Equilibrar? ¿Cómo? ¡La cosa ya va de juegos, partidas y apuestas! Adelson ha declarado que está listo para decidir entre Madrid y Barcelona (Predicción con éxito asegurado: terreno abonado para futuros desencuentros atizados por fuerzas nacionalistas de uno y otro signo. El tiempo dirá).

Por de pronto, el responsable municipal en el Prat de Llobregat –una de las probables ubicaciones del disparate unionista-convergente- de Convergència i Unió ya ha manifestado que las opiniones críticas de Lluís Tejedor, el alcalde de la ciudad trabajadora por ICV-EUiA, le parecen muy respetables pero que -¡contemplen admirados el tarannà democrático radical de base del convergent Jordi Gili- “la ciudadanía tiene que manifestarse sobre el asunto”. ¡Como el cemento armado!

¿Está claro, pues, el objetivo? Hay que aprovechar que las gentes trabajadores, sobre todo las más vulnerables, tienen la soga en el cuello, que el paro es estratosférico y que el trabajo (así, en general) es el bien más preciado, sean cuales sean sus condiciones y reglamentaciones, para conseguir abonar un proyecto que convertiría al Prat –una ciudad donde aún existen cooperativas obreras-, u otras ubicaciones posibles, en un nudo –este sí internacional, cerca de allí está el aeropuerto de Barcelona- de narcotraficantes, drogadicción, prostitución, ludopatía, adolescentes embrutecidos, matones, chulos de playa y de distopías sociales. Eso sí, ¡todo, una especie de mundo feliz, se ubicaría en EuroVegas.cat!

El Barça és més que un club? D’acord, d’acord, no hay duda, ya nos habló de ello durante años Manuel Vázquez Montalbán. La cuestión que queda por dilucidar ahora es otra: con este gobierno, que se dice soberanista y amante del país, ¿la Catalunya de Carner, Fereer i Guardia, Layret, Machado y el noi del Sucre será mucho más que un megacasino?

Se me había olvidado, perdón: Antonio Balmón, el vicepresidente del área metropolitana y “número tres” del PSC-PSOE, después de reunirse con el conseller Lluís Recoder, ha defendido que el gobierno unionista-convergente estudie el proyecto. ¡A eso le llaman “oposición útil”!

PS. Por otra parte, el ex president Pujol destacó el pasado martes 21 de febrero la “valentía” de Artur Mas por haber aprobado los presupuestos de la Generalitat gracias a los votos del PP (para guardar las apariencias de pacto y acuerdo esencial se abstuvieron si no ando errado). ¿Hemos leído bien? Sí. El president, según el ex president, gobierna para salvar el país en “una situación muy crítica” y tiene que prescindir de posibles reacciones ajenas “para evitar que Catalunya se hunda”. Y, desde luego, para evitar el hundimiento se tiene que crear “una gran mayoría social” que trabaje para el independentismo. Catalunya, über alles!

Será eso. Y por eso seguramente el Departament de Treball ha dado su toque de distinción a la lucha de los trabajadores de Panrico y para garantizar la “viabilidad” de la empresa ha intervenido proponiendo una ampliación horaria de 1.300 a 1.641 horas anuales y una disminución salarial entre el 25 y el 30%.[3]. ¡A sus pies, señor conde-empresario, el país es suyo!

Notas:

[1] “El Govern negocia a Barcelona amb el magnat de l’Eurovegas”. Público, 22 de febrero de 2012, p. 5 (edición catana)

[2] Según parece, son unos terrenos en Viladecans los escogidos finalmente por el gobierno de la Generalitat para la ubicación del megacasino. Son unos terrenos –ya visitados por el magnate americano- cercanos a la autovía C-31 en su paso por Viladecans, próximos al aeropuerto del Prat donde se ubican actualmente unos terrenos agrícolas (protegidos como zona agrícola del Parc Agrari del Baix Llobregat) y… ¡unos espacios naturales protegidos, con joyas naturales del delta del Llobregat (el estanque del Remolar, la marisma de las Filipinas (dunas naturales en la playa)! El alcalde del municipio no tenía ni idea hasta el momento, nadie le había informado hasta la visita del multimillonario usamericano. Véase A. M. Vidal/ D. Guerrero, “Mas defensa l’Eurovegas tot i l’exempció legal que exigeix”. Público, 23 de febrero de 2012, pp. 1-2 (edició catalana).

[3] Marc Ustrell, “Panrico manté la planta gràcies a la renuncia dels treballadors”. Ibidem, p. 4.

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