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Hablemos de democracia

8 Març 2009

Jordi Miralles, Coordinador general d’EUiA respon a Pilar Rahóla i Frances Marc Álvaro davant les dures crítiques que va rebre EUiA per les manifestacions de solidaritat amb Cuba.


Jordi Miralles i Conte.- EUiA se ha convertido en sparring para algunos articulistas de La Vanguardia. Tergiversan, se excitan y se rasgan las vestiduras si diputados de izquierdas van a manifestaciones que no son – a su entender – políticamente correctas, es decir, las que ellos no apoyan. Ambos utilizan la técnica de repetir mentiras y acusaciones infundadas para que se conviertan en verdades. Sin ningún rubor sitúan el debate entre totalitarios y demócratas asignándose ellos esta última condición y atribuyendo la primera a la izquierda alternativa.

Nuestros flageladores nos atribuyen desde el cáncer del totalitarismo hasta el hecho grave, muy grave si fuera cierto, de no tener conciencia. Nos quieren dar lecciones de democracia sólo que al hacerlo se olvidan de que él y ella sólo aceptan como democracia su democracia, como libertad su libertad y como razón su desvarío.

Hablemos pues de democracia sin cortapisas ni coartadas. Hablemos de democracia en profundidad y en tiempos de crisis, advirtiendo a yuppies dogmáticos del pensamiento conservador, que EUiA va más lejos de los acartonados y bien domesticados límites de la democracia formal. La democracia debe extenderse también a las decisiones económicoproductivas y financieras.

Hablemos de lo que no se dice: la democratización de la economía y de la economía al servicio de las personas, pues la crisis capitalista ha puesto en cuestión el modelo político y económico vigente. Superar la división entre economía y política, tan neoliberal, permite saltar los márgenes según los cuales la democracia es un concepto institucional y debe permanecer, por tanto, confinado sólo al ámbito político.

Los defensores de la democracia disminuida subvierten conceptos. Y, casi siempre, para deslegitimar a la izquierda Cuba es el recurso. Los que claman contra mi solidaridad con Cuba, en éste periódico, son los mismos que defienden al genocida Israel y hacen la vista gorda a sus agresiones contra los palestinos, sus violaciones de los derechos humanos y sus crímenes de guerra. Impasibles ante la masacre de niños palestinos, desprecian los bajos niveles de mortalidad infantil en Cuba. Miran a Israel y nada es criticable, miran a Cuba y no ven nada encomiable. ¿Cuál es la razón?: Cuba es una china en el zapato del imperialismo, mientras que Israel es su arsenal y plataforma militar en una zona clave de los recursos energéticos.

Cuba, a pesar del acoso y el bloqueo de EE. UU., ha sido capaz de conseguir un desarrollo humano con niveles muy superiores a los de su entorno y a los de la mayoría de países del mundo, especialmente en salud, educación, empleo, esperanza de vida y baja mortalidad infantil. Véanse los informes anuales del Programa de la ONU para el Desarrollo y hablemos pues, también, de democracia económica, un concepto más familiar en Cuba de lo que puede resultar a algunas estrechas entendederas.

Yo he criticado la pena de muerte en Cuba y, evidentemente, no es la perfección de la democracia, pero tampoco hay muchos países que estén en condiciones de darle lecciones. Y, en las relaciones internacionales, también los gobiernos son lo que hacen. Miren qué hace Israel y Cuba con otros pueblos. Unos dejan a los palestinos sin tierras, les encierran, les bloquean, les bombardean, les queman con fósforo blanco. Cuba comparte lo que tiene, inunda países de médicos y maestros.

EUiA seguirá siendo solidaria con la revolución cubana. EUiA seguirá comprometida en que las personas y sus necesidades sean el centro de la política, y en una economía democratizada, porque el capitalismo ha tomado el mal hábito de actuar en la sinrazón, ejerciendo una nueva dictadura de las necesidades y una manipulación refinada que acaba por deshumanizar la sociedad.

La crisis económica está demostrando que el dilema del mundo globalizado es capitalismo o democracia con mayúsculas. Hablemos, pues, de democracia en toda su extensión: política, social y económica. Hablemos, sin insultos ni prepotencias, de la democracia sin muletas ni fronteras.

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